Sunday, December 11, 2016
Claves para ser un buen negociador

La negociación es una herramienta que ha estado siempre ligada al ser humano. Desde que somos muy pequeños, aprendemos de forma instintiva a hacer lo posible para obtener un beneficio y cuando este se nos niega, recurrimos a nuestro ingenio para conseguirlo. Una buena negociación es aquella en que las dos partes implicadas se ven beneficiadas. Cualquier vía que consiga que la otra parte acepte nuestras condiciones mediante métodos como la intimidación, el engaño o la extorsión, queda fuera del concepto de negociación y, a la larga, puede volverse en nuestra contra, ya que no generaremos un clima de confianza, sino de abuso.   Si quieres mejorar tus dotes de negociador y que esto pueda servirte como ayuda para captar nuevos clientes, te vamos a dar unos consejos que pueden serte de utilidad para que la negociación deje de ser una asignatura pendiente.  

1.- Entrena tus capacidades comunicativas
  Una negociación no deja de ser un pequeño show en el que vender tu producto. En este caso, dicho producto son las condiciones que has planificado de antemano. Si quieres seducir y convencer con tu propuesta, trabaja todo lo que tenga que ver con cómo la presentas.   Hablar con un tono adecuado, ser dinámico, tener en cuenta la opinión de la otra parte y conectar con ella en un sentido no laboral puede ayudar a que la otra persona empiece a confiar en ti desde el minuto uno y esté más abierta a la negociación. Por tanto, no sólo nuestros gestos, voz, actitud y el lugar escogido deben ser los adecuados, sino la utilización de nuestra inteligencia social. Las habilidades sociales nos van a ayudar a adoptar el mejor tono posible y sobre todo a analizar los objetivos de la otra parte negociadora, permitiéndonos así hacer hincapié en los puntos que más nos convengan.  

2.- Sigue siempre una estrategia
  Aunque la improvisación es un arma que siempre debemos tener bien afilada, lo que va a a determinar nuestro éxito en una negociación es el trabajo previo que hagamos en casa.   Lo primero es tener muy claro nuestros verdaderos objetivos. Para ello debemos hacer un ejercicio de honestidad y conocernos lo suficiente. ¿Qué es lo que más me interesa a mí y a mi empresa?   Una vez definidos unos objetivos, conviene ordenarlos por prioridad, ya que unos serán más importantes que otros.   Nunca juegues tu negociación a una sola carta, ya que corres el riesgo de que la otra parte no entre en el juego y de que se produzca una situación indeseable de bloqueo. Como buen jugador, conviene tener varios ases en la manga. Sé inteligente, elabora una estrategia y síguela. Piensa en qué propuestas presentar primero y ten siempre a mano una fuente de recursos que puedan atraer a la otra persona.  

3.- Sé flexible
  Ninguna negociación puede llegar a buen puerto con una actitud rígida e intransigente. Si has planificado varios objetivos es precisamente para tener la oportunidad de jugar con ellos.   Puede que no consigas tu objetivo principal, pero si obtienes beneficios en todos los demás, puedes considerar que has tenido éxito en tu negociación. Plantéate además unos porcentajes. Por ejemplo, un 50% en el objetivo principal y un 80% en los secundarios es un buen balance.   Además, nuestra flexibilidad va a influir en la flexibilidad de la otra parte y va a lograr crear un ambiente más abierto a la generación de propuestas. Tal vez pienses que ceder puede ser considerado como un fracaso o incluso como una muestra de debilidad, pero mientras tengamos clara nuestra estrategia, podemos estar tranquilos y nos va a dar seguridad en cualquiera de nuestras acciones. 

Tags: negociacion negocio estrategia mercadeo

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